En la ventana se refleja totalmente mi rostro, envuelto en minutos, segundos y horas; toda mi vida delante de mis ojos, todas las cosas que quiero se van, llegando al comienzo del camino o tal vez no sé si al final.
No tengo idea de que lograre hacer, se han terminado mis ilusiones; en mi mano no queda si no un puñado de llanto y lágrimas, en mi boca llevo palabras que ni siquiera son mías pero lastimosamente tendré que decir, en mi cabeza un montón de ideas locas acerca de Guerras y líderes dementes, que no entiendo porque están allí, pero disfruto imaginándolos con sus conflictos y sus murallas, no botan lagrimas, no sufren, no lloran, no ríen… ¿Por qué yo sí?
Mi cuerpo rodeado de llamas ardientes, que al mismo tiempo se congelan y caen al pozo de los sueños hundido entre mis pies. Me han derrotado, me he derrumbado.
Es largo el camino que queda y sé que será más fuerte para seguir, pero de eso se trata una vida, de ilusiones imperfectas, de mansiones destruidas, de pirámides derrumbadas y tú entre los escombros, tú queriendo seguir; un monstruo pisoteándote y una luz blanca que te mira y te sonríe siendo tu salvación.
Una mariposa negra en el escritorio que me despide apurada. No le atrae mi presencia, igual no le importa, nunca ha llegado a pronunciar palabra alguna que no sea hipocresía y mentira, pero que bate sus alas y esparce colores haciendo que contradiga a mi propio ser. Un espejo debajo del baúl de los recuerdos y los retratos, que mira la nostalgia pero que no pronuncia palabra alguna. Además, cómo le pediría eso a la insensibilidad, más bien finge el bienestar que ni siquiera lograría sentir en tiempo alguno.
Coloco la careta sobre mí, esa que muestra el miedo de todos, esa que supone ser lo que eres delante de otros, aquella que simula lo que sientes dentro pero no alcanzarían los segundos para experimentar aquello que es verdadero, ni siquiera los sabios antiguos la llegaron a descubrir y hoy la muestro ante todos para que nadie sepa lo que se siente la imposibilidad de tener el futuro a dos manos.
La puerta es alegría, contradicción y pensamiento. Y la torpe selva de hierro queda atrás de mi universo que ahora quiero construir. Veo afuera la luz, va caminando y me toma de la mano. La energía del cielo cae encima de mí, esta vez no me destruye, está vez me alza.
Comienza el camino, comienza el renacer de un nuevo mundo. Ladrillo a ladrillo construir la pirámide que destruyó el monstruo. Mágicamente se hace realidad la fantasía incontenible de mi llanto. El camino es largo y tormentoso, caminamos y caminamos juntos, las manos muestran unión y nada más, pero la ayuda es grata, un punto de partida fluye en mi cabeza y vuelve la alegría que se iba.
Llegamos a un pozo, sentados a su orilla, manteniendo el tiempo en el reloj, disfrutando ver las olas. De arriba cae lo más bello, tenemos la posibilidad que hace y deshace un mundo. Es una gota reflejada en el cielo de nuestros pies, que produce dentro de mí la sensación más notable determinada por la gente, , que no es real, que es hecha si tú quieres hacerla, pero no me sucede está ves. No siento nada tan solo la gratificación de haber llegado hasta ese lugar.
La luz quita mi careta e impide la adquisición de pensamientos contrarios a los que debería llevar en mi hombro y la cruz se hace menos pesada. El mundo ya no es mío, mis manos están libres. Es tan fácil vivir el universo entre dos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario