jueves, 2 de diciembre de 2010

Big 6 - Stephany Castillo, Camilo Acosta, Karol Benavides


UNIVERSIDAD MARIANA
FACULTAD: HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
PROGRAMA: COMUNICACIÓN SOCIAL Y PERIODISMO
ASIGNATURA: INFORMATICA BASICA
NOMBRE: CAMILO ESTEBAN  ACOSTA, STEPHANY CASTILLO, KAROL MAYE BENAVIDES DIAZ





Tema:
La Televisión
Problema:
¿Cómo los contenidos de la televisión influyen en los jóvenes?
Información necesaria:

·         ¿Qué es la televisión?
·         ¿Cómo nos influye la televisión?
·         ¿Qué nos enseña la televisión?
·         ¿Qué nos perjudica de los contenidos presentados en la televisión?

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Televisi%C3%B3n.

http://www.buenastareas.com/ensayos/Influenciade-La-Television-En-La-Sociedad/1776.html.

Descubriendo la caja mágica. Aprendamos a ver la tele. Grupo Comunicar. AGUADED GÓMEZ, José Ignacio. ¿Cómo nos influye la televisión? ¿Qué nos enseña? Los valores de la tele. 2ª Edición. Junio, 1999. C. 4. Pág. 120.

http://www.mundoculturalhispano.com/spip.php?article1108

http://www.educaweb.com/noticia/2004/12/06/influencia-negativa-television-1160.html

http://books.google.com.co/books?id=vUZv_q_VOkgC&pg=PA29&lpg=PA29&dq=ensayos+televidencia+critica&source=bl&ots=Ss45P1nZGF&sig=NUSTZrGlmbBRQrxNTmXOHyXu8SY&hl=es&ei=Iwr4TIeuIMKEOofL_OEI&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBYQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false


http://www.monografias.com/trabajos5/adoles/adoles.shtml

http://portal.educar.org/foros/influencia-de-la-television-en-los-ninos

http://www.guiainfantil.com/educacion/violenciatele.htm

http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/comsoc/pdf/29_1997/93-117.pdf
http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos/11-12/archivos11_12/reina.pdf

Televidencia: perspectivas para el análisis de los procesos de recepción televisiva. Guillermo Orozco Gómez. Universidad Iberoamericana. Recepción televisiva y Mediaciones. Cap. IV. Pág. 69

http://books.google.com.co/books?id=w3cI5oOZBdAC&pg=PA98&dq=influencia+de+la+television+en+los+jovenes&ei=zhv4TMDlIqG8zASmpfSNDg&cd=9#v=onepage&q&f=false

http://books.google.com.co/books?id=IyyL4KMogakC&pg=PA118&dq=influencia+de+la+television+en+los+jovenes&ei=zhv4TMDlIqG8zASmpfSNDg&cd=10#v=onepage&q&f=f
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Información encontrada
Información relevante
 La televisión es un sistema para la transmisión y recepción de imágenes en movimiento y sonido a distancia. Esta transmisión puede ser efectuada mediante ondas de radio o por redes especializadas de televisión por cable. El receptor de las señales es el televisor.
La palabra "televisión" es un híbrido de la voz griega "tele" (distancia) y la latina "visión" (visión). El término televisión se refiere a todos los aspectos de transmisión y programación de televisión. A veces se abrevia como TV. Este término fue utilizado por primera vez en 1900 por Constantin Perski en el Congreso Internacional de Electricidad de París (CIEP).
Lorenzo Vilches habla de los usos de la televisión: diversión o entretenimiento, utilidad social e información. Los medios en general se usan con un fin específico, la audiencia selecciona el medio y los contenidos según sus necesidades, hay quienes prefieren informarse y otros ven series porque les gusta identificarse con la realidad en ellas representada. Así, los hombres de clase social alta suelen ver programas de actualidad, informativos, deportes y concursos; mientras que las mujeres con un nivel de educación bajo, de una clase social inferior y que no trabajan, ven más televisión que los anteriores y ven series, películas y programas infantiles.
La tercera edad ve todo tipo de programas, y junto con las personas de menor nivel intelectual, son los que más tiempo ven la televisión, porque es su forma de entretenimiento y es su medio preferido de ocio. Gran parte de los adultos utilizan la televisión a falta de compañía para no sentirse tan solos. También hay otras actividades sociales para estos usos, como los hobbies, los amigos, la familia, etc.
Para Rafael Roda Fernández los medios realizan operaciones como: mostrar las políticas de los gobiernos, muestra las características de las personas de clase social o raza que nos son distantes o ajenos y datos sobre aspectos de la realidad a los que no se puede acceder fácilmente. Con esto se crea un corpus de conocimientos compartidos por la audiencia.
La televisión tiene una serie de características que la otorgan un alto grado de influencia, entre las que cabe reseñar las siguientes. La televisión tiene una gran fuerza expresiva, porque se basa en la imagen y esto es muy eficaz para interiorizar los mensajes ya que se meten directamente en el subconsciente. Son imágenes con color, música, presentan la realidad con movimiento, “viva”. En los años setenta surgió la televisión en color y aumentaron las ventas de aparatos televisivos, y este incremento de la demanda favoreció la producción en cadena, acercando los aparatos a esos sectores de la sociedad para los que antes hubiera sido imposible el acceso a los mismos.
La televisión es un gran espectáculo que a su vez integra otros espectáculos como el teatro, el deporte, la música, el cine... con lo cual tiende a refrenar la independencia de estos últimos. Jesús González Requena explica que la televisión ocupa un lugar privilegiado en la casa y cómo esto supone la abolición de la intimidad. La presencia de la televisión en los lugares clave de la vivienda (cuarto de estar, cocina, dormitorio) cambia la disposición de los muebles para adaptarse a su presencia. Esto también influye en la forma de comunicase entre la familia, la comunicación se estructura en torno a un centro exterior al ámbito familiar (la televisión), con lo que ese lugar deja de ser un espacio de intimidad. La televisión se va acoplando a la vida familiar, llegando a ser un elemento cotidiano y necesario, y así cuando, por ejemplo, en una comida la televisión está estropeada hay cierta incomodidad entre los comensales, que no tienen más remedio que mirar al plato de comida para evitar las miradas de los demás.
Hay abolición de todo espacio de intimidad, incluso en el dormitorio, la pareja conversa en la cama mirando el televisor, que muchas veces sigue encendido mientras realizan el acto amoroso. Paradójicamente, a la vez que esto ocurre, gran parte de los programas de la televisión se dedican a representar relaciones de intimidad, los programa diciendo “¡Hola familia!”. Los rostros de la televisión son un aliciente, tienen toda nuestra confianza, son como un miembro más de la familia; necesitamos verlos diariamente para que el día sea completo.
La televisión es un vehículo de control. Es el símbolo de la cultura de masas, esta cultura se convierte en incultura cada vez mayor para aumentar su aceptación entre el público, que no tiene otras opciones mejores, y se hace dócil, deja de pensar.
Siguiendo con Jesús González Requena, la televisión vacía de ideología, la televisión y su público no se caracterizan por una ideología o sistema de creencias, sólo por posición escópica (la televisión es el objeto al que el público atiende). En vez de apoyar una ideología tiende a vaciar los sistemas de valores, todo se reduce a espectáculo. Entonces, el ciudadano (convertido en espectador que ve televisión y campañas electorales televisadas, precisamente dos formas de feed-back o retroalimentación porque se compran bienes materiales y se vota), ya no es definido por una ética o ideología, sino económicamente, en cuanto a consumidor/espectador, es decir por el mercado, por la lógica del capital.
La televisión analizada en términos marxistas, es una mercancía audiovisual que se rige por la financiación publicitaria mediante el audímetro, que es el valor de cambio. Por ejemplo, en los anuncios, algunos valores axiológicos son asociados con mercancías: se obtiene X si compras (o votas) A:
Maternidad ---------- una marca de leche
Masculinidad -------- un automóvil
Cultura ---------------- una enciclopedia en fascículos
Buena conciencia ----- un cupón de la O.N.C.E.
Dignidad ciudadana --- un político convincente
Robert W. Kubey, profesor de universidad de Nueva Jersey, hizo un estudio entre espectadores de Norteamérica y llegó a la conclusión de que la televisión es el recurso más cómodo y barato porque no presenta ideas complejas, es como si se diera el mensaje digerido y lo que quiere el público es ver cosas fáciles de entender, como las telenovelas. Estas tienen una fuerte carga moral, imponen valores de amor eterno, recompensa de la virtud y castigo del pecado, son como una guía para el público, les dice lo que se debe hacer y lo que no y esto les da seguridad a la hora de afrontar los problemas porque tienen un modelo a seguir.
Así, la televisión en general carece de documentales o programas culturales (salvo La2 o Canal Plus). La competencia televisiva no se basa en ofrecer programas serios no hay preocupación por la calidad ni por el contenido de la programación.
Volviendo a Jesús González Requena, que afirma que lo importante en la televisión es el esfuerzo por ofrecer un espectáculo hueco para el espectador. Los programas televisivos invitan al espectador a viajar por otros países, a asistir a conciertos, a ver diariamente la intimidad de una familia, etc. El espectador sabe que no puede acceder a todo esto pero lo acepta porque lo importante es que parezca que sí.
En muchos programas se intenta crear naturalidad mediante la “falsa sorpresa”, el presentador finge que sucede algo imprevisto en el guión y se sorprende. Pero es sólo un truco, de hecho, el presentador no pretende que sea verosímil, hay fingimiento del fingimiento de la sorpresa. El espectador lo sabe, no se pretende que lo crea, por eso lo importante es el esfuerzo por ofrecer un mero espectáculo al espectador.
La televisión construye un mundo aparentemente neutro y que supuestamente representa al mundo real. La televisión da una visión de la vida más agradable y con menos problemas de los que hay en la realidad, para conquistarnos. Al estar basada en la imagen, la televisión da demasiada importancia al físico, y las personas que aparecen en el mundo televisivo se ajustan siempre al canon de belleza vigente, lo cual no ocurre en la realidad y esto crea inseguridad en los ciudadanos de a pie. Un buen ejemplo de ello son las series norteamericanas, que más que representar a la juventud, la vulgarizan y simplifican, pero a pesar de ello los jóvenes necesitan sentirse identificados con ellas.
La televisión hace que la gente se cree falsas necesidades y esto afecta a los menos dotados económicamente, con lo cual se frustran, porque la televisión postula que la felicidad se consigue con el éxito, y el éxito significa bienestar económico y social, y los mayores deseos de las personas son a cambio de dinero (los bienes materiales). Esto se muestra en las series y también en la publicidad. Jesús González Requena nos habla de lo que él llama “irrealización del mundo”. Cuando la información del mundo exterior llega a las casas toma un carácter imaginario, y esto es la irrealización de los universos referenciales de la información televisiva. Lo que pasa dentro de la casa donde el espectador ve las noticias para él es más real que lo que aparece en las noticias, aunque no duda de la realidad de lo que se muestra en la televisión. Además, al mezclarse las imágenes del mundo real con imágenes de mundos ficticios (las películas), se desdibujan las fronteras entre lo real y lo ficticio y todo queda en el imaginario.
Para Lorenzo Vilches la información política manipula el comportamiento cuanto menos implicado se sienta el espectador y hace que no se dé cuenta de ello. Según las investigaciones de Mc Combs y Shaw (1976), las personas más activas políticamente son las que menos televisión ven porque al verla mucho, esa actividad es sustituida por la televisión.
Los niños y la televisión, según las investigaciones de Schramm, Lyle, Park (1960). Los efectos de la televisión en los niños se empezaron a estudiar cuando los hábitos de los niños cambiaron con la llegada de la televisión. De las conclusiones que sacaron en su investigación se puede decir que el niño es un usuario precoz y que ve más horas de televisión conforme aumenta su edad. El niño usa la televisión según la edad, el sexo y su capacidad intelectual. Sus gustos son: según el sexo, los niños ven dibujos animados, películas de aventuras y del oeste; y las niñas ven programas con temas amorosos y familiares y les interesan más los problemas de los adultos.
Según la clase social, los niños de clase obrera ven más programas de entretenimiento y relacionados con la fantasía. Según el nivel intelectual, los que lo tienen más alto ven menos la televisión y son más selectivos que los de nivel bajo y también usan otros medios. La familia es también un factor determinante para la selección de los gustos televisivos infantiles.
Los niños encienden el televisor para divertirse, la fantasía les produce placer porque se identifican con los personajes y héroes. Los fines didácticos se incluyen en los programas de diferentes tipos y están encubiertos para evitar el rechazo del niño.
Para Schramm la televisión también tiene su lado positivo, porque a través de ella, los niños conocen personajes y acontecimientos del mundo a los que no tendrían acceso de otro modo. La comprensión de los mensajes aumenta con la edad, van aprendiendo a ver la televisión cuanto más la ven.
Los niños suelen realizar otras actividades mientras ven la televisión, como comer o vestirse y lo que mantiene su atención es el uso de voces infantiles, los efectos de música y sonido, el cambio de narrador tema o escena, y los efectos especiales.
Los niños que más aprovechan los conocimientos de la televisión y los aplican a sus juegos y su vida, son los de clase social baja, los que viven en el campo, y las niñas más que los niños.
 Patricia Greenfield no sólo analiza los efectos negativos de la televisión en los niños, también ve los efectos positivos que tiene. La televisión puede servir para el aprendizaje y el desarrollo del niño y a veces puede cumplir ciertas funciones mejor que los textos escritos. Hay que enseñar a los niños a diferenciar entre realidad y fantasía, porque ellos no saben, piensan que todo es verdad por lo que les influye tanto.
Los niños tienen que aprender a ver la televisión y a descifrar los mensajes con el tiempo y la experiencia, y esto supone un desafío mental.
Hay programas como Plaza Sésamo que son muy beneficiosos. Por una parte, atrae la atención porque hay muñecos y dibujos animados, y por otra parte, utiliza un método que hace que los niños aprendan mucho mejor, que es relacionar el concepto que se quiere enseñar con algo que el niño ya conoce.
Por supuesto, la televisión también tiene efectos nocivos. Puede provocar una actitud pasiva, pues al ser una actividad meramente receptiva no supone ningún esfuerzo y anula la iniciativa del niño.
La televisión presenta estereotipos como los de los diferentes papeles sexuales del hombre y la mujer porque limitan la percepción de la realidad y restringe los puntos de vista. La publicidad puede ser muy nociva para los niños porque les manipula, las imágenes y la forma de presentar los productos les hace desearlos pero ellos no saben que se losa están intentando vender y los niños exigen a sus padres que se los compren. En el libro “La televisión y los españoles” de Francisco Javier Rodríguez, se señalan estas cuestiones. Muchas veces los padres usan la televisión como medio para tener a los hijos entretenidos y así no ocuparse de ellos, por lo que muchos niños ven la televisión solos, lo cual es perjudicial ya que nadie les restringe la programación. Otro error que cometen los padres es utilizar la televisión como premio cuando el niño obedece y prohibirle verla en caso contrario.
Se ha comprobado que la televisión es una de las causas del fracaso escolar porque en lugar de estudiar, ven la televisión. El lenguaje utilizado en los programas infantiles es pobre y tópico y no enriquece el vocabulario del niño lo cual le perjudica enormemente porque está en una etapa importante de aprendizaje del lenguaje. Además el uso de palabras malsonantes en la televisión ha aumentado considerablemente en los últimos años.
Hace unos años se realizó un estudio preguntando a un grupo de niños qué harían si se estropease su televisor, y se obtuvieron unos resultados bastante curiosos: aproximadamente la mitad de los niños encuestados la arreglarían, comprarían otra, o irían a verla al domicilio de un amigo, vecino o familiar; y la otra mitad jugaría.
Los dibujos animados son de mala calidad y demasiados y no contemplan aspectos de la vida como desnudos, sangre, ni crítica social, exceptuando Los Simpsons, que se emite dirigida a los adultos. Los dibujos animados son muy rentables porque su audiencia es muy estable y tienen un factor comercial muy importante porque se crean productos relacionados con ellos que se comercializan (llaveros, muñecos, camisetas...) que dan amplios márgenes de beneficios.
Lorenzo Vilches alude a diferentes estudios sobre el tema, algunos de los cuales sacaban como conclusión que los niños son violentos porque imitan lo que ven en televisión, ya que se muestran constantemente modelos de comportamiento y estereotipos a seguir. Así, los niños que veían programas violentos de la televisión e iban a acostarse inmediatamente después de verlos, resolvían sus problemas con agresividad.
Se llegaron a conclusiones tales como que el impacto de la televisión debe evaluarse en el contexto de otros medios y en el contexto de la vida del niño tanto en su casa como en el colegio. Una hipótesis no muy apoyada dice que la violencia que se muestra no es real, ni por la cantidad ni por el tipo de violencia, lo que explica el efecto catártico de la violencia.
En estudios de los años sesenta y setenta se afirma que puede haber una relación entre la violencia televisiva y la violencia en la sociedad pero esta influencia siempre depende de factores tan importantes como el sexo, la edad, el nivel económico, la agresividad de la persona, y la situación social.
Todos convivimos a diario con la televisión. Debes en cuando hablas escuchado voces en nuestras familias partidarias, en momentos de cólera, de “tirar” la televisión por la ventana, normalmente acaloradas por duras escenas  emitidas por la tele. Sin embargo, en general la televisión es una buena aliada en la formación de las personas tanto adultas como jóvenes, ofreciendo múltiples informaciones de la realidad y abriendo perspectivas para entrarnos, atreves de la pequeña pantalla, en mundos totalmente inimaginados. Porque la tele no solo nos introduce en los mas rincones del universo, si no que  también nos transporta a un mundo lleno de fantasías e ilusiones, surgido de la capacidad de los seres humanos de imaginar y soñar. Conozcamos por ello algunos de los valores positivos que nos ofrece la televisión, de los que tenemos que aprovecharlos y sacarles todo su “jugo”, para poder disfrutar y aprender con él.
·         ¡Conocedora y creadora de realidades!
La televisión nos permite conocer realidades cotidianas, hechos insólitos y lugares inhóspitos, además de crearnos nuevos mundos inventados por la imaginación humana.
·         La tele nos divierte y nos entretiene
Nos sirve como calmante y relajante de la actividad diaria, haciéndonos olvidar los estudios, las preocupaciones, etc. Además es la forma de diversión más barata y asequible, dado que para verla no tenemos que “pagar” nada. Para muchos es el mucho medio de distracción, ya que no tiene posibilidades de buscar otras alternativas.
·         Una ventana abierta al mundo
Nos transporta hasta nuestra propia casa, permitiéndonos ver desde nuestro sofá, imagines e informaciones de todas las partes del mundo. Noticias, acontecimientos, sucesos, historias nacionales, internacionales, locales, regionales…. Pasan en “procesión“ por delante de nuestra vista en una cascada visual permanente, llena de sonidos y colores, que nos lleva a otras realidades que nos sería imposible conocer, por las dificultades de desplazamiento, tiempo, por problemas económicos… el “ojo” de la cámara nos ofrece la posibilidad de ver las cosas que no podría ver nunca nuestros ojos: células captadas por potentes microscopios, planetas del universo tomados con impresionantes telescopios, volcanes en erupción, imagines de acontecimientos históricos irrepetibles, culturas primitivas en peligró de extinción ,recorrido en directo desde la propia cabina del bólido en una pista de Formula 1, cámaras microscópicas puestas en porterías de futbol para “atrapar” los goles etc.
·         Nos enseña a convivir
Nos ofrece en un mismo menú todos los sentimientos que caracterizan y definen a los hombres: los buenos y los malos, los violentos y amorosos, los tristes y los alegres… nos convierte en la pequeña pantalla en el escenario de la vida, dejando al descubierto todos los valores- y contravalores- que afloran en la condición humana. La tele, al mismo tiempo, nos permite acortar diferencias entre generaciones y clases, ofreciéndonos productos que mantienen la tensión, interés de niños y mayores, de pobres y ricos…
El influjo que ejercen los medios de comunicación de masas sobre la sociedad actual es innegable, en unos casos esta capacidad de intervención sobre el individuo, y por ende, sobre la colectividad social puede resultar beneficiosa, sin embargo en otras ocasiones, puede tener un efecto realmente perjudicial. Así lo afirma Juan Pablo II al expresar en el año 1996 que “Estos medios tienen una utilidad indiscutible, pero no deben engañarnos ni adueñarse de nuestra vida”.
Así, las sociedades modernas disponen de unos sistemas políticos principalmente basados en los principios democráticos, de este modo, para estos entes el manejo, o gestión de la información tiene un carácter fundamental para sus objetivos, es la llamada teledemocracia, así según el periodista Juan Luis Cebrian “la televisión nació bajo el signo de la política”, y para el psiquiatra Luis Rojas Marcos “la televisión hace mucho bien como fuente de información, como factor de cohesión y como refuerzo de la democracia”, de aquí se desprende que realicemos nuestra primera diferenciación importante entre información, desinformación y manipulación.
Así mismo, es necesario destacar que la televisión sigue siendo un medio omnipresente en la vida social, a pesar de que las nuevas tecnologías avanzan de una forma vertiginosa. Sin embargo, la necesidad de contar con unos mínimos conocimientos informáticos, junto con el coste económico que puede suponer el adquirir un terminal informático hacen que paradójicamente hoy en España solo 17 de cada 100 hogares tengan acceso a Internet.
La televisión viene creando desde hace décadas unos modelos, estereotipos o patrones, que son asumidos por la colectividad como normas de conducta, así por ejemplo, la imagen difundida por este medio del canon de belleza en las pasarelas de moda más prestigiosas del mundo, se convierte en el modelo a seguir por millones de jóvenes en todo el mundo, llegando a crear casos de anorexia nerviosa o bulimia por imitar ese canon de perfección, que se impone como un estereotipo de belleza y aprobación social. Incluso se ha desarrollado una verdadera cultura del aspectismo, en el sentido de que quien no se ajusta al estereotipo difundido como modelo por los medios esta fuera del círculo de las oportunidades a nivel social, económico, etc.
Igualmente la posesión o uso de determinados bienes o servicios creados por la publicidad como sinónimo de un determinado status social comporta, que si conduces tal o cual vehículo, o si vistes esta u otra marca obtendrás grandes dosis de autosatisfacción personal y un elevado grado de aprobación social, de este modo, se ha instalado en nuestra sociedad actual la denominada cultura de marca, que es gestionada por parte de todos los operadores económicos que confluyen en el mercado, así algunas empresas utilizan estos signos marcarios para proporcionar al consumidor un plus de calidad en sus productos marcas de garantía y obtener con ello una ventaja competitiva de orden superior con respecto al resto competidores, por su parte muchos consumidores hacen uso de estos signos como símbolos de su poder y capacidad económica, como verdaderas referencias de su status.
Hay muchos niños que pasan más horas delante del televisor que en la propia escuela, lo que nos debería llevar a pensar si el tipo de información y educación que reciben de este medio es el más idóneo, sobretodo dado el alto índice de programas "basura" y "reality-shows" al que nos tienen acostumbrados, donde se hace espectáculo del dolor ajeno o se ofrece violencia gratuita.
España es el cuarto país europeo en consumo de televisión, donde el 90% de las personas la ven a diario y el 20% más de seis horas diarias, entre los que están los niños que dedican entre 1.500 y 2.000 horas al año (en la escuela están alrededor de 900 horas). Los niños entre 2 y 3 años están un promedio de 2 horas y media delante del televisor, aunque un 30% lo están entre 3 y 8 horas contemplando sus "programas" preferidos: la publicidad, los dibujos animados y las películas policíacas.
A las 8 de la mañana podemos encontrar una audiencia de 900.000 niños; 3.000.000 entre las 2 y las 3 y 4.000.000 de 5 a 9 de la tarde. No es de extrañar que un niño vea por término medio 10.000 spots al año, convirtiéndose el menor en un sujeto pasivo para el consumo, donde se le vende un mundo irreal donde la felicidad es sinónimo de posesión. La directiva europea sobre radiodifusión televisiva regula aspectos tales como que la televisión no debe fomentar comportamientos perjudiciales para la salud o que se debe adoptar medidas para garantizar que los menores puedan desarrollarse física, mental o moralmente. También la Constitución Española establece la protección del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen del menor; y harto está comprobado que muchos programas dejan serias dudas a este respecto, utilizando la imagen del niño para hacer espectáculo.
Como ejemplo-muestra de la violencia televisiva, basta un ejemplo ilustrativo: En los últimos episodios de Dragonball Z, Son Goku y el villano Freezer protagonizan un combate que dura más de tres horas, llegando la tensión a límites insospechados. Es la invasión de la "Songokumanía" que tantos adeptos ha creado entre los más pequeños. Una vez más los niños asisten "pasmados" al espectáculo de que los "buenos pueden matar y los malos merecen que se les mate".
Los medios en general se usan con un fin específico, la audiencia selecciona el medio y los contenidos según sus necesidades, hay quienes prefieren informarse y otros ven series porque les gusta identificarse con la realidad en ellas representada.

La televisión tiene una serie de características que la otorgan un alto grado de influencia, entre las que cabe reseñar las siguientes. La televisión tiene una gran fuerza expresiva, porque se basa en la imagen y esto es muy eficaz para interiorizar los mensajes ya que se meten directamente en el subconsciente. Son imágenes con color, música, presentan la realidad con movimiento, “viva”.

La televisión es un gran espectáculo que a su vez integra otros espectáculos como el teatro, el deporte, la música, el cine... con lo cual tiende a refrenar la independencia de estos últimos.

La televisión construye un mundo aparentemente neutro y que supuestamente representa al mundo real. La televisión da una visión de la vida más agradable y con menos problemas de los que hay en la realidad, para conquistarnos.

·         ¡Conocedora y creadora de realidades!
La televisión nos permite conocer realidades cotidianas, hechos insólitos y lugares inhóspitos, además de crearnos nuevos mundos inventados por la imaginación humana.
·         La tele nos divierte y nos entretiene
Nos sirve como calmante y relajante de la actividad diaria, haciéndonos olvidar los estudios, las preocupaciones, etc. Además es la forma de diversión más barata y asequible, dado que para verla no tenemos que “pagar” nada. Para muchos es el mucho medio de distracción, ya que no tiene posibilidades de buscar otras alternativas.
·         Una ventana abierta al mundo
Nos transporta hasta nuestra propia casa, permitiéndonos ver desde nuestro sofá, imagines e informaciones de todas las partes del mundo.

·         Nos enseña a convivir
Nos ofrece en un mismo menú todos los sentimientos que caracterizan y definen a los hombres: los buenos y los malos.

Así mismo, es necesario destacar que la televisión sigue siendo un medio omnipresente en la vida social, a pesar de que las nuevas tecnologías avanzan de una forma vertiginosa.

La televisión viene creando desde hace décadas unos modelos, estereotipos o patrones, que son asumidos por la colectividad como normas de conducta.

Igualmente la posesión o uso de determinados bienes o servicios creados por la publicidad como sinónimo de un determinado status social.




Texto Definitivo

La televisión tiene una influencia muy grande, ya que podemos ver que buena parte de nuestras ideas y creencias provienen de algo que hemos visto en la televisión.
A veces el papel que ejerce la televisión es positivo, al recibir imágenes de todas partes del mundo, se amplían nuestros conceptos del hombre y su cultura. Pero la mayoría de las veces la influencia es negativa, la falta de comunicación en los hogares, la violencia, el consumismo, son algunas de las consecuencias que tiene la televisión. [1]Según Edwuar Gibbon la televisión presenta modelos de conducta, ofrece información, aporta estereotipos e induce valores e incluso ideales.

[2]Según las tablas de la Encuesta Nacional de Juventud 2000 los jóvenes se informan por la televisión en un 64% haciendo así que la influencia de la televisión sea determinante ene tipo de visión de la sociedad.

Y creo que en el futuro esta influencia va ir en aumento ya que los avances tecnológicos van haciendo a la televisión y su programación más atractiva a los espectadores, al igual que la utilización comercial, que será mayor, y en definitiva la función principal que inicialmente tuvo, la de informar, habrá perdido protagonismo.
Es decir, veremos que habrá evolucionado definitivamente hacia un medio de control masivo.
La televisión es el medio que cuenta con mayor audiencia, pero antes de contribuir al desarrollo cultural, social, económico y personal de sus perceptores, les distrae de tareas más alentadoras, mientras mayor sea la educación menos se ve televisión.
Es aquí donde la televisión puede influir, presentando una falsa vida de los adultos, con fuertes dosis de  violencia, de amores imposibles, buenos y malos, justicias e injusticias, ambición, barreras de clases sociales, intrigas, venganzas, mentiras, etc. Pero con muy poco responsabilidad y madurez. Como ejemplo tenemos las películas de acción, las dramatizaciones o ciertas mini series que tratan temas con demasiada dureza, denuncian ciertas desvíos de la conducta humana o cuestionan circunstancias o situaciones particulares de la sociedad o de la cultura que percibe el televidente adulto sin ser afectado pero que pueden desorientar al joven porque las situaciones para ellos no son claras. [3]Según James B. Stenson los padres deben hacer hincapié en que los jóvenes asuman responsabilidades.
Para esto los padres han de buscar soluciones por la influencia negativa que pueden recibir sus pequeños, ya que ellos pueden discernir la información recibida. Por tanto, conviene educar su capacidad crítica y enseñarles a distinguir y a optar por la mejor programación haciéndolos usuarios electivos. Es importante saber qué piensan y qué les influye más. Distinguir y observar.
Como ultima conclusión obtenida:  los medios no son los culpables de la información que transmiten, claro está, que deben ser consientes y manejar los horarios de transmisión de los programas, hay que ser críticos a la hora de observar y poder escoger correctamente lo que va a ser influyentemente positivo para nuestra vida, así como disfrutar de las cosas positivas que puede traer la televisión para transmitirnos un mundo lleno de oportunidades.





[1] Comunicar. Revista científica Iberoamericana de Comunicaciones y educación No. 25. Televisión de Calidad. Pág. 204.
[2] FIGUEROA, Francisco. Dos siglos, Dos milenios. Jóvenes del tercer milenio. Pág. 98.
[3] STENSON, James B. Como tratar a los adolescentes. Padres con éxito. Rasgos de la Adolescencia. Cap. 1. Pág. 27.

Evaluación

Aprendizaje:

¿Qué aprendí sobre el tema de estudio?

La televisión es una herramienta de alto auge en la sociedad moderna. De igual forma tiene una gran influencia en la sociedad y en particular los jóvenes y los niños que son los que menos pueden discernir la información. Lo más importante es que aprendamos a ser críticos de nuestra programación, conocer más acerca de los efectos que esta misma causa en nosotros, para así poder darle un mejor manejo, así como enseñarles a realizar esto a los más pequeños.

¿Tengo clara la respuesta a la incógnita del problema?

Se resolvieron las dudas acerca del tema donde pude concluir la importancia que tiene este medio masivo como lo es la televisión en los jóvenes.

¿Qué inquietudes me generó el tema?

Saber más acerca de la programación que se observa, tener más crítica respecto a los programas presentados y saber reflexionar ante los mismos.

Proceso Big 6:

Fuentes: Sería importante tener la información personal del tema con ayuda de diferentes herramientas como las encuestas, entrevistas, etc. para así saber más a fondo que tan críticos somos acerca de la televisión que vemos.

Información encontrada: La información recolectada es una herramienta base para la investigación a esta incógnita ya que reúne todos los datos necesarios para dar respuesta a esta pregunta. Sin embargo, se puede ampliar con información más personalizada y consultando más a fondo en la ciudadanía que es el más implicado en este tema.

Información relevante: Se hizo un análisis pertinente de la información recolectada donde se tomo una muestra de lo más importante y de mayor relevancia respecto al tema tratado.

Texto definitivo: Este texto tiene una conclusión acerca del tema un tanto personal pero al mismo tiempo con base a la información encontrada y la relevancia dada a los diferentes datos.

martes, 30 de noviembre de 2010

Antes de comenzar esta historia, quisiera darle un tributo a aquel que hizo realidad la vida de toda una generación que está y sigue precedida de muchos años. Tengo el privilegio de ver a mi abuelo sentado junto a mi pintando en el asfalto, una foto en una hoja de periódico y saber que los periodistas van siempre a retratar al único habitante que llego a esa calle desde los 8 años y ahora con 90 años de edad sigue ahí y seguirá hasta que el Todo Poderoso lo decida.
En su rostro veo el renacer de la vida, veo la forma en que uno regresa a la niñez después de haber atravesado cualquier clase de situaciones y veo la base de toda una fortaleza.
Historias que la misma memoria que las guardó las borra de manera singular, pero que solo quedaran dentro de aquel que las vivió.

La mente comienza a ser débil desde el momento en que pasan los años, pero hay cosas que son la herida que queda, es como la marca que les colocan a los caballos o a los bueyes para saber si son buenos o malos, por eso uno las recuerda. Veo a lo lejos a mi madre, no la alcance a conocer, me la imagino en mi cabeza, como una estrella que iluminó mi vida, no se si se parece a mi, su brillo no deja ver sus facciones, lastimosamente a ella no la conocí, murió cuando era un niño, tampoco la recuerdo solo sé que la quiero mucho, después de todo ella me tiene aquí. Mi papá era un gran hombre, tampoco me acuerdo muy bien de el, ni de mi hermana ni de mi hermano, ni siquiera se si es verdad que ellos son mi familia, solo se que cuando tenía 80 años de edad, vino una señora a visitarme y a decirme que era sangre de mi sangre, pero después nombraré esa experiencia.
Vivíamos en el campo, mi papá tenía uno de los más grandes terrenos que había en Jongobito, era un importante agricultor o “como lo llamen ahora”; conocía gente importante, pero era muy amigo de tres señoras que todos llamaban como “Las niñas” quienes vivían en la finca que estaba junto a la de nosotros.
Ellas comerciaban nuestras verduras y las sacaban al mercado ya que pertenecían a la ciudad.
Más o menos a los 8 años de edad, si es que la razón y los recuerdos no me fallan, mi padre me llevo a la finca de esas señoras, que por ese entonces estaban de visita. Nos sentamos en la sala, no tenía ganas ni de sentarme, esa casa parecía un museo lleno de cosas lujosas. Ellas le dieron una bolsa con unas monedas y mi padre me dejo allí. Nunca más lo volví a ver y… (La escuela)…salí con lo que en esa época se necesitaba, leer y escribir. Me subieron a un carro y me llevaron a la ciudad. 
La casa era bastante grande, parecía la misma finca. Primero me sentaron en el salón de visitas, me dieron la bienvenida diciéndome que ese sería mi nuevo hogar, me dijeron sus nombres que hasta entonces los conocí: Mercedes, la menor; Alicia, la segunda y Tulia la mayor, luego me dieron el oficio de asear la casa. No me trataban como empleado más bien como parte de su familia. Me sentaba junto a ellas en la cena, lo cual era un privilegio que no lo tenía cualquiera, muchas veces “La niña Tulia” se sentaba junto a mi antes de dormir y me contaba una historia o tenía el gusto de sentarme con ellas a tomar el té.
Cuando ya estaba un poco más grande, más o menos tenía 15 años, me mandaron a la finca a trabajar como peón. Muchos empleados me ayudaron y me enseñaron a hacer diferentes cosas, pero mi primera pregunta fue la “tontera” más grande del mundo, en donde quedé como un bobo delante de todos. Mi pregunta fue: ¿Por qué a ellas les dicen niñas? En ese momento no entendí las risas, ahora me doy cuenta de la razón de estas y me rio también. Uno de los trabajadores me contesto que a ellas les decían así porque era una forma de respeto a aquellas mujeres que no estaban casadas y no habían tenido ninguna relación sentimental ni de ninguna forma con ningún hombre. En fin, mi tarea principal era el mismo trabajo que tenía mi padre como agricultor. Trabajaba todos los días excepto el domingo, donde teníamos libertad de salir al pueblo a dar un paseo y los sábados en la noche donde íbamos a cantinas cercanas y si teníamos suerte, íbamos a celebrar las fiestas patronales o alguna otra fiesta que se hacía en la plaza del lugar.
Mercedes, o como la llamábamos todos “La niña Miche”, era la que más visitaba la finca y se acercaba siempre a mí a preguntarme de cómo estaba mi vida, de igual forma ella me mandaba saludos de parte de sus hermanas. El terreno de al lado lo habían comprado ellas, es decir el de mi papá, nunca pedí ni tampoco tuve información de él por parte de ellas, pienso que creían que no me acordaba de las cosas porque era muy pequeño. Luego llevaron a una señorita llamada Carmela a trabajar en la cocina y a servirnos los alimentos a nosotros. Se hizo muy amiga mía y salíamos juntos y con otros peones.
Un día en una fiesta patronal conocí a una joven llamada Judith, ella vivía cerca y siempre nos encontrábamos los fines de semana cuando los dos teníamos tiempo de salir a dar una vuelta. Me fui enamorando poco a poco de ella y me gustaba su forma de ser. No era recatada, no ocultaba nada de sí misma. Nos sentábamos en una mesa en la cantina, nos servían aguardiente, ella tomaba la misma cantidad que yo, cuando terminábamos iba a dejarla a su casa y su padre salía con su correa a perseguirme. Y así fue como termine queriéndola tal y como es, era de las que pensaban que los hombres y las mujeres podían hacer las mismas cosas, donde le resultaba fácil ponerse a tomar junto a mi y tomar y tomar a la par, ella y yo, muchas veces también tubo que ir a dejarme ella a la finca, porque yo terminaba sin poder caminar.
Ella se salió de su casa cuando tenía más o menos 17 años y vino a vivir conmigo a la finca, pedimos el premiso de “Las Niñas”, y ellas le dieron trabajo allí. Luego de unos años me enteré de que estaba en embarazo y por lo tanto tuve que avisarle a “La niña Miche” para que ya no siguiera trabajando más como agricultora sino que tuviera un oficio más fácil para su condición, así que le dio la tarea de ayudar en la cocina. Tuvimos nuestro primer hijo cuando ella tenía 22 años y yo tenía 27.
Luego, por razones de salud de “La Niña Tulia”, fuimos a trabajar a la ciudad en la casa. Judith se encargaba de servirla y ayudarla porque estaba muy enferma. Ella quería mucho a nuestro hijo por lo tanto decidimos nombrarla su madrina, además su salud empeoraba cada ves más y ese era su más grande sueño. Tulia murió por lo tanto la casa y las propiedades quedaban a cargo de la hermana que seguía según el testamento. Nosotros seguíamos trabajando en la casa, de igual manera ellas ayudaban con los gastos del niño porque lo querían mucho. Luego de cuatro años tuvimos nuestro segundo hijo quien era tratado de la misma forma por ellas, y me colaboraban mucho con sus gastos, además me brindaban lo más prodigioso que era la vivienda y el trabajo. “La niña Alicia” comenzó a colocarse un poco enferma y luego de un tiempo murió dejando todo a nombre de “La niña Miche”.
Judith y yo tuvimos 6 hijos, nos casamos después de tener al primero, cuando tenía 80 años una mujer fue a mi casa a decirme que era mi hermana, no supe si era verdad o mentira, me mostró una foto de mi cuando era niño junto a ella y a otro niño en el terreno de mi padre. Nunca volvió a venir a la casa.
“La niña Miche” murió, en su testamento dejó la casa dividida en tres partes, una era para mi y mi familia, la otra para Carmela la cocinera y la otra para una vieja amiga de ellas, además de varias cosas que por escrito me había regalado. Carmela trató de adueñarse de la casa haciendo desaparecer el testamento. Gracias a Dios no pudo hacer lo que quería.
Aún vivo en esa casa y he tenido la oportunidad de ver ir y venir personas. Soy el único habitante que ha permanecido allí de todos los que han vivido en esa calle. Mi casa es una de las más antiguas de La Calle del Colorado en Santiago, una de las que no han destruido, tampoco está remodelada, está tal cuál la dejaron “Las Niñas”. Tengo el privilegio de ver a mis hijos con sus respectivas familias, de tener bisnietos y que estén pendientes de mí, de ver como llegan nuevas criaturas a formar parte de mi descendencia, ya que es una costumbre que uno de los primeros en ver las nuevas personas que nacen sea yo. Vivo junto a mi esposa Judith que ha permanecido a mi lado después de todo y así será hasta que me llegue la hora de partir.
FIDEL MONTANCHEZ